viernes, 9 de abril de 2010

Caprichos de la muerte

Es la voluntad, no hay salida, ella decide cuando debemos abandonar la función. Es lo que pasó con mi padre hace tiempo. Para mí esta ha sido la muerte más trágica de mi vida y aunque no hablaré de mi padre, si hablaré de alguien que cuando escucho, me une irremediablemente a él, así que sin quererlo, voy a hacer un pequeño doble homenaje. Uno a Jesús de la Rosa, líder indiscutible del grupo TRIANA y otro a mi padre, que estoy seguro que leería con atención este post sobre el que era con diferencia su grupo favorito.

Jesús de la Rosa nace un cinco de marzo de 1948, en el número 183 de la calle Feria, en una casa humilde de patio grande, como solía ser en Sevilla. Sus primeros escarceos en el terreno musical se producen con el grupo Nuevos Tiempos, con el que comenzará a tocar allá por 1967, grabando en disco por vez primera en su vida, en Barcelona y componiendo temas sobretodo en ingles como “When I try to find right” o “Sitting in my old way of home” o en este caso en castellano “Cansado me encontré”.



Después llegó el servicio militar y tras licenciarse pasaría una temporada tocando con una orquesta de Granada, ejerciendo como músico de acompañamiento de otros cantantes en Madrid, siendo componente de los Cray´s. LLegó incluso a ser por un cortísimo espacio de tiempo cantante de Los Bravos, aunque no eran los gloriosos del “Black is Black” y además su acento aflamencado no encajaba del todo en la fórmula de Los Bravos.

Corre el año 1973 y el paso fugaz de Jesús de la Rosa por el grupo Tabaca, con el que colabora en una sola canción de un solo single, “Soy así”, y en el que conoce a Eduardo Rodríguez Rodway, será el preludio de TRIANA. Más tarde conoce a Juan José Palacios “Tele” y a Manuel Molina Jiménez, el que fuera pareja de Lole, Dolores Montoya Rodríguez. Se produce un desencuentro musical entre Manuel y el resto del grupo que provoca la salida acelerada de la formación de éste, que más tarde triunfaría con Dolores Montoya, en el dúo Lole y Manuel.

En 1975, por fin ve la luz el primer elepé del trío, “El patio”, espléndido álbum de himnos que avisa muy seriamente de la personalidad musical de la nueva formación sevillana, y de las formas que el rock va a adoptar al fundirse con las melodías del sur… y apenas pasa nada. Es con su segundo vinilo largo, “Hijos del agobio”, de 1977, casi dos años después de la aparición de su anterior LP, con el que el grupo empieza a adquirir fama y prestigio, circunstancia ésta que promueve de nuevo las ventas de “El patio”, dándolas un empujón extraordinario que el simple boca a boca, pues casi no hay promoción aún para la creación inicial.



Con el tercer álbum de TRIANA, “Sombra y Luz”, de 1979, llega la consagración definitiva del trío de Sevilla. Es tiempo, por fin, de discos de oro y de platino, de reconocimiento de la extraordinaria obra y de aceptación por parte de la sociedad, de conciertos sin parar y de prestigio. TRIANA se convierte en representante de la música de fusión andaluza. El punto más alto de TRIANA llega en 1980, con el disco "Un Encuentro", con su misteriosa y oscurantista portada con la silueta del gato negro. Soberbia.



Tras “Un encuentro”, ya no serán iguales los posteriores discos de TRIANA, Había alcanzado ya su cénit creador, la banda lo tenía casi todo ya, pero el grado de tensión al que el grupo está sometido a cada instante acaba produciendo un desgaste visible.

TRIANA aún grabará dos discos más en su carrera, El homónimo “Triana”, de 1981, y “Llegó el día”, de 1983. Seguirán las giras y conciertos, pero ya no son los años de “Sombra y Luz” y “Un encuentro”… Parece ser que en esta época, según revelaciones de gente próxima a Jesús, éste piensa en iniciarse en lo que podría haber sido su carrera en solitario. Las preguntas que nos hacemos sobre lo que podría haber sido si... no son mucho más diferentes de las que nos haríamos con otra gente de este calibre, pero en una época tan cambiante como la que era, con una potencia artística tan explosiva y tan influyente incluso en nuestros días, que desapareciese de la noche a la mañana y se quedara en una simple muerte trágica, es, pues eso, trágico.



Parece ser que fue a eso de las seis de tarde del fatídico día 13 de octubre de 1983. El Citroen BX del líder de TRIANA chocaba de frente, pocos kilómetros antes de llegar a Burgos, con una furgoneta de Santander con la que en mala hora fue a cruzarse en su camino. .Jesús deja de vivir en un quirófano de aquel hospital la madrugada del 14 de octubre de 1983, viernes. Fecha triste e inolvidable ya para la historia de la música en España.

Recopilado por Callaway.

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